Ajayu!, el alma de la red
Archivo 2009 - 2018 => Área Lúdica => Zona de Entretenimiento y Aficiones => [·a] Mafia & Juegos de Rol => Mensaje iniciado por: Cookie en Marzo 29, 2014, 11:33:38 pm
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Hola, como ya viste el titulo es ''Continua la Historia''
FAQ:
P = Pregunta
R = Respuesta
P:Como carajos va esto D:?
R:Tienes que seguir la historia con la que ha comentado otro Ejemplo: User1: Habia una vez...., User2: Habia una vez un chiquillo
P:Puede ponerse lo que sea :umad:
R:Si, Mientras no se refiera a temas sexuales o de esa intensidad, que sea todo publico
Ya, como yo hago el post yo comienzo:
Habia una vez un chico llamado Vicente...
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Habia una vez un chico llamado Vicente Elotes, que era alérgico al maÃz...
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Habia una vez un chico llamado Vicente Elotes, que era alérgico al maÃz desde un trauma de infancia...
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Habia una vez un chico llamado Vicente Elotes, que era alérgico al maÃz desde un trauma de infancia, que le provoco Pepito Perichico, jugando a la pelota..
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Habia una vez un chico llamado Vicente Elotes, que era alérgico al maÃz desde un trauma de infancia, que le provoco Pepito Perichico, jugando a la pelota. Un dÃa, mientras corrÃan por el campo...
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Habia una vez un chico llamado Vicente Elotes, que era alérgico al maÃz desde un trauma de infancia, que le provoco Pepito Perichico, jugando a la pelota. Un dÃa, mientras corrÃan por el campo Vicente se encontró con que se habÃa extraviado y que tenÃa dos caminos: uno, el seguir por un bosque tenebroso o pasar por el campo de maÃz que tenÃa al otro lado....
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Habia una vez un chico llamado Vicente Elotes, que era alérgico al maÃz desde un trauma de infancia, que le provoco Pepito Perichico, jugando a la pelota. Un dÃa, mientras corrÃan por el campo Vicente se encontró con que se habÃa extraviado y que tenÃa dos caminos: uno, el seguir por un bosque tenebroso o pasar por el campo de maÃz que tenÃa al otro lado.
Para Vicente Elotes la decisión era fácil, el campo de maÃz, pues sabÃa que preferÃa morir dolorosamente en los campos del Señor, antes de adentrarse en los terrenos del demonio que bien se sabe habita en los bosques tenebrosos...
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[justify]Habia una vez un chico llamado Vicente Elotes, que era alérgico al maÃz desde un trauma de infancia, que le provoco Pepito Perichico, jugando a la pelota. Un dÃa, mientras corrÃan por el campo Vicente se encontró con que se habÃa extraviado y que tenÃa dos caminos: uno, el seguir por un bosque tenebroso o pasar por el campo de maÃz que tenÃa al otro lado.
Para Vicente Elotes la decisión era fácil, el campo de maÃz, pues sabÃa que preferÃa morir dolorosamente en los campos del Señor, antes de adentrarse en los terrenos del demonio que bien se sabe habita en los bosques tenebrosos...[/justify]
[justify]Pero cuando estuvo a punto de dar el primer paso hacia el campo de maiz algo salió mal, dolorosamente mal...cuando la vista se le nubló y el dolor en el pecho le impidió seguir su camino; postrándolo repentinamente en el suelo; dejándolo con el último recuerdo de una voz extraña y un aroma de la infancia poco recordado antes de perder completamente la conciencia...[/justify]
(Nota: Me gusta el tinte que esto está tomando :memenice:. ¡La Primera Novela Ajayense..!)
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Habia una vez un chico llamado Vicente Elotes, que era alérgico al maÃz desde un trauma de infancia, que le provoco Pepito Perichico, jugando a la pelota. Un dÃa, mientras corrÃan por el campo Vicente se encontró con que se habÃa extraviado y que tenÃa dos caminos: uno, el seguir por un bosque tenebroso o pasar por el campo de maÃz que tenÃa al otro lado.
Para Vicente Elotes la decisión era fácil, el campo de maÃz, pues sabÃa que preferÃa morir dolorosamente en los campos del Señor, antes de adentrarse en los terrenos del demonio que bien se sabe habita en los bosques tenebrosos...
Pero cuando estuvo a punto de dar el primer paso hacia el campo de maiz algo salió mal, dolorosamente mal...cuando la vista se le nubló y el dolor en el pecho le impidió seguir su camino; postrándolo repentinamente en el suelo; dejándolo con el último recuerdo de una voz extraña y un aroma de la infancia poco recordado antes de perder completamente la conciencia.
Era el perfume de Jacinta Jenoveva Jetrudes Jerez Juares, vecina de Vicente y amiga de la infancia.