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La polémica, actualmente, ya no gira en torno de quién se acuesta con quién o de las abominaciones ante los ojos de "Dios".
Lo que p-chan refiere me parece interesante para fundamentar mi aporte al tema. Yo estoy convencido de que la homosexualidad es mala, no sólo por que mi corazón y discernimiento me dicen que esta mal, sino porque la palabra de Dios lo refiere asÃ.
Sin embargo creo pertinente que es momento de separar la religiosidad de la vida de uno. Después de todo sépase bien que a pesar de todo pecado que cometamos y lo mal que lo hagamos, Dios nos ama y perdona constantemente.
Y si Dios no odia a nuestros hermanos y hermanas que caen en pecado, ¿cómo podemos siquiera nosotros atrevernos a criticarles? "Esta mal, no lo comparto. Dios te quiere mucho y espera que cambies, pero es tu decisión. No tienes mi apoyo, pero como persona y amigo cuentas conmigo para todo lo que no tenga que ver con eso".
También tenemos que detenernos a pensar en la institución del matrimonio. En los tiempos de la Ley uno podÃa tener fuera de su esposa a cuanta concubina pudiera mantener sin incurrir en adulterio -aparentemente-, y luego eso cambió a un instituto exclusivo para una pareja monógama.
¿Que derechos emergen del matrimonio? Pienso que en un mundo ideal todo deberÃa estar permitido para miembros de cualquier género mientras no involucre un reconocimiento descarado - como una celebración - al acceso carnal. Sucesión de bienes? Adopción? Núcleo definido? Adelante! Si es por amor de verdad y no por placer carnal, ¿qué mejor?
Pero vanagloriarse de acostarse con el mismo género y esperar que les aplaudan... eso no va conmigo.
Finalmente les dejaré un testimonio del pastor evangelista Angel Morrel, quien de una triste y violenta infancia pasó de la transexualidad a dar un testimonio de redención en Jesús, y el como muchos declara que ahora más que nunca se siente libre.
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https://www.youtube.com/watch?v=ZJ6oDQKGnIY
Bueno, es en lo que creo.