[justify]"¿Porqué llegas tan tarde? - Es que el minibus
se ha estido en la curva y hemos tenido que esperar que nos recoja otro".
"Entonces sus
ahorrito,
facilÃsimo van a subir y crecer. Cosa que
ahoringa nomà firme el documento y se olvide".
Frases como esta son demasiado comunes en nuestra cotidiana relación con otros habitantes de nuestra Bolivia. Desde un acento neutro perfectamente comprensible en La Paz, que rivalizarÃa con el de los más experimentados actores de voz del doblaje mexicano, hasta la incomprensible pero agradable locución del camba que todo lo hace parecer fácil en una variación entre dialecto brasilero/argentino españolizado a medias. Lo aceptamos, nos es útil, asà nos desarrollamos en sociedad, pero nunca pensamos como estos avatares de la lengua se originaron.
He aquà un interesante artÃculo publicado en la prensa nacional que devela, con bastante claridad, esta cuestionante. Espero que la disfruten y en los comentarios puedan aportar una frase coloquial que nos caracteriza.
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ArtÃculo de
Rafael Sagárnaga, publicado en
Los Tiempos
DOS CORRIENTES DEL ESPAÑOL Y SUS RESPECTIVOS CONTACTOS CON LAS LENGUAS DE LOS ANDES Y LA AMAZONÃA SON LA BASE DEL HABLA BOLIVIANA. EL DIALECTO TARIJEÑO SUMA LA PARTICULARIDAD DE LA CULTURA GAUCHA. LA PAZ SUMA UNA CARACTERÃSTICA DE EXPORTACIÓN.
Se heredan, se toman y se dejan, ahà a la vista, al oÃdo, suman desde la vilipendiada “haiga†hasta el aparecido “aperturarâ€. Ambas, entre otras expresiones, a su manera, pugnan por ser parte de los dialectos bolivianos del castellano.
En cada lengua está grabada la historia de cada pueblo. Es el caso del castellano de estas tierras, la más hablada en el paÃs. En ella, cada dÃa, se sigue escribiendo, sin tergiversaciones ni letra muerta, la historia de un creciente mestizaje. Entre arcaÃsmos y neologismos, entre quechuismos, aimarismos, anglicismos, conversando, bromeando, cantando, discutiendo, negociando… suman los rasgos de lo que somos y lo que seremos.
AsÃ, tiempo ha, hace siglos y siglos, se formaron las hablas amazónicas, vallunas y altiplánicas. Ésas que, de cuando en cuando, sorprenden a los recién llegados y les dejan con signo de interrogación en la sonrisa o la mirada.
Sin duda, se preguntan, por ejemplo: ¿por qué los bolivianos del sur, y de notable vena artÃstica, hablan el castellano entonando y alargando la pronunciación de algunas vocales? En otras palabras, alguien dirÃa: ¿por qué los chapacos hablan cantado? O ellos se preguntarÃan: ¿por qué hablamos “caaantauâ€, incluida esa singular “u†final que reemplaza al “doâ€?
“Obedece a razones históricas y geográficas -explica la lingüista Mirta MartÃnez, catedrática de la Universidad Mayor de San Andrés-. Se produjeron, en este caso, contactos de dialectos del castellano. El tarijeño y el chaqueño tienen una fuerte influencia debido al dialecto gauchoâ€.
LA FUERZA GAUCHA
Entre 1580 y 1780 los españoles llegaron desde el norte hasta lo que hoy es la provincia de Córdoba reforzados con tropas y sirvientes indÃgenas quichuas. Entraron en contacto con etnias de la región, como los llamados comechingones y sanavirones, entre varias otras. Y, unos y otros, matizaron con sus acentos y tonadas el castellano que les era impuesto. La dicción suave del quichua y la pronunciación alargada de vocales de las otras etnias empezaron a marcar las expresiones. Además, diversas palabras empezaron a castellanizarse. Y todo cobró más fuerza cuando a fines del siglo XVIII la corona dispuso que se extirparan las lenguas indÃgenas y sólo se hable la lengua imperial (1).
Durante la colonia y las primeras décadas posteriores a la independencia (1810-1816) la población argentina estaba mayoritariamente integrada por descendientes de los pueblos originarios y africanos llevados forzosamente como esclavos. En mucha menor medida habÃa descendientes de españoles y de otros pueblos europeos. El mestizaje entre los distintos grupos produjo un tipo de poblador rural particular, denominado “gauchoâ€, en el caso del hombre, y “china†(palabra quechua), en el caso de la mujer.
Eran campesinos considerablemente libres, que montaban a caballo, solÃan alimentarse de vacunos salvajes que poblaban las llanuras. Por esa razón podÃan prescindir de la necesidad de establecer relaciones serviles con los hacendados. Esta libertad relativa para la época impulsó el desarrollo de una especÃfica cultura gauchesca que se expandió a diversas regiones, entre ellas, el sur boliviano.
Un posterior gran proceso de mestizaje se produjo con la gran ola de inmigración europea iniciada a mediados del siglo XIX. Entonces gauchos, chinas y su cultura, obraron como un gran puente entre el paÃs colonial preinmigración y el paÃs contemporáneo posinmigración. Y, como una oleada, el habla de esa cultura gaucha, influyó en el Chaco y el valle tarijeños que contenÃan sus propios dialectos del español (2).
Por ello, los tarijeños del valle suelen usar algunos arcaÃsmos, es decir, palabras que han sobrevivido a siglos de transformaciones. Y de vez en cuando alguien dice “ansina†que es como hace tres siglos se decÃa nuestro moderno “asÃâ€, o alguien dice “mesmoâ€, el “mismo†de nuestros dÃas. Por esa fuerza gaucha, se juega con los diptongos y aún “ahura†se escucha hablar, bien o mal, del “menistro†o del “maistroâ€. Y por la misma causa los chapacos deciden eliminar algunas consonantes, jugar alguna de sus bromas, y asegurar que se han “buurlauâ€. Es más, probablemente concluyan en que se han “maaatau†de risa y que son felices hablando “caaantauâ€.
CUANDO LA “S†SE VUELVE “Jâ€
Los tarijeños del Chaco también, pero con unos matices que recuerdan al habla cruceña, al castellano camba. Es decir, tienden a pronunciar en forma aspirada las “s†finales de las palabras. Claramente podrÃan marcar su territorio diciendo: “Voj, hermanito, no soj del Chacoâ€. Y precisamente, entre el Chaco y el valle tarijeños parecen encontrarse las dos grandes variantes del castellano hablado en Bolivia.
El lingüista José Mendoza ha explicado que nuestro paÃs heredó básicamente el habla de tres regiones españolas: AndalucÃa y Extremadura, en el oriente, y La Rioja, en el occidente.
“En el plano fonológico (la fonologÃa describe el modo en que los sonidos funcionan en una lengua), la gente de La Rioja de España trajo la ‘r’ vibrante - explicó Mendoza-. Es pronunciada en Bolivia, sobre todo en la parte andina, y en el norte de Argentinaâ€.
El lingüista enfatizó que en Bolivia hay una mixtura de hablas que provienen de diferentes regiones de España, pero que en su investigación pudo determinar las más sobresalientes.
“El habla del oriente es diferente a la del occidente y un rasgo caracterÃstico es la aspiración de la ‘s’ final. La aspiración viene de regiones como AndalucÃa y Extremadura, y en Bolivia es una marca de estas regionesâ€, añadió. En el estudio Evolución del Castellano en Bolivia a partir del siglo XVI, Mendoza identifica los rasgos que han dado origen al idioma que predomina en el paÃs (2).
Por esa y algunas razones más, cruceños, benianos y pandinos dicen el célebre “puejâ€, mientras que los hablantes de tierras altas pronuncian el “puesâ€. Por eso el habla camba guarda cierto parecido con el habla caribeña de nicaragüenses y venezolanos. Pero, las otras razones para mayores diferencias se llaman contacto de idiomas. Andaluces y extremeños tuvieron en el oriente boliviano básicamente contacto con guaranÃes y chiquitanos, en cambio los riojanos se toparon en los Andes con aimaras y quechuas.
“El castellano paceño, por su relación de lengua con el aimara, que no neutraliza expresiones, pronuncia todas las palabras, una a una –explica Mirta MartÃnez-. En cambio, el habla cruceña tiene además la influencia del guaranà que tiende a apocopar las palabras, a reducir sÃlabas o palabras finales o intermediasâ€.
“UNIQUINGOâ€
Y vuelven las fuerzas de la historia. El castellano hablado en Santa Cruz guardó caracterÃsticas casi únicas hasta los años 50 debido a que la región no estaba contactada ni con el exterior ni con el interior del paÃs. Entre las particularidades aún sobrevivientes se halla el uso del diminutivo “ingo†y el superlativo “angoâ€. El académico Luis Alberto Roca lo atribuye a los pioneros cruceños que fueron, a fines del siglo XIX, a explotar la goma en el Acre. Ellos decidieron retornar años más tarde a rehacer su vida en tierras cruceñas.
“Debido a la guerra perdieron la goma, pero trajeron el ‘ingo’â€, explica en su libro Breve historia del habla cruceña. Para entonces habÃan adquirido en su habla la derivación del sufijo “inhoâ€. AsÃ, de casinha venÃa “casingaâ€, de “altinhoâ€, “altingoâ€, etc. Roca asegura que estas expresiones son algo propio y único del castellano cruceño.
Eso sÃ, cuando aceleradamente Santa Cruz se conectó con Argentina, Brasil, y el occidente del paÃs, se multiplicaron las influencias sobre su castellano. “Por ejemplo –advierte MartÃnez-, al voseo (uso de “vos†en lugar de “túâ€) pronominal se le sumó el verbalâ€. AsÃ, el cruceño hoy dice regularmente frases como “voj tenéjâ€, “voj queréj†debido a la influencia de los migrantes argentinos. Principio de un proceso cosmopolita que, inevitablemente, afectará cada vez más al habla cruceña.
Y hacia el occidente también Cochabamba tiene sus particularidades. Se trata de una de las regiones donde más simétrica e intensamente han convivido el quechua y el castellano debido a su vocación agraria. Durante décadas y décadas se cimentó un bilingüismo que sumó y fusionó palabras y estructuras. Se llegó al extremo de que hay quienes, medio en broma y medio en serio, postulan la existencia del “quechuañolâ€.
Por ejemplo, -cita el escritor Ramón Rocha Monroy-, cuando a un criollo “se hace el gringo†le decimos “yanagringoâ€. “Yana†significa negro; gringo es el norteamericano de EEUU o de origen europeo. “Cielowawitaâ€, se dice a una persona bondadosa; o “cuetesimiâ€, que significa “boca de coheteâ€, alguien que habla mucho y “floridoâ€.
No sólo se combinan palabras, sino que se las rompen y alteran como en el caso de los célebres “prestarimeâ€, “llevarimeâ€, “invitarime†o “rebajarimeâ€. Rocha ha explicado que la partÃcula “riâ€, quiere decir ‘por favor’, en una lengua (el quechua) creada para convencer, no para ordenar†(3).
LA VENTAJA PACEÑA
Y frente a la dulzura del castellano cochabambino, la originalidad del cruceño y la musicalidad del tarijeño, el paceño luce una ventaja económica. “El dialecto paceño, debido a que convive con el aimara, es muy pronunciado, no neutraliza ni afloja las palabras –explica MartÃnez-. Hay una buena cantidad de extranjeros que prefieren aprender el español, como segunda lengua, en La Paz. Esta habla no les trae las confusiones del voceo verbal. Tampoco presenta las aspiraciones ni las palabras apocopadas, ni de la pronunciación diferenciada de la “zâ€, la “c†y la “s†que hay en la penÃnsula ibérica, y que crean dificultades de comprensiónâ€.
Obviamente, se refiere al habla estándar y no a la popular, más afectada por la fonética aimara que por su fuerte pronunciación aplasta estructuras. En ese marco, serÃa difÃcil que un extranjero comprenda un “Pa que’ps te inscribs en este curso, che, gringo. Que’ps ha de aguantar la gente. ¡No ves que es con ñeke! ¡Hacelo’ps ahuritita o si quieres nomás, oye!¡Su ocurrencia también, ja! ¡Yaaaa!†(4).
En suma, son los dialectos del castellano boliviano, con algunas ligeras variantes en los otros departamentos. Ni bueno ni malo, simplemente propio, construido por quienes, desde sus diversos orÃgenes forjaron esta patria y por quienes la van proyectando. Los académicos remarcan que no hay un modelo de habla. “Para empezar la lengua es viva, es social, la hablamos sus usuarios –remarca MartÃnez-. Entonces nosotros siempre estamos propiciando cambios y la referencia de uso es el habla estándar, culta, no popular, de cada paÃs que corresponde a cada academia regional de la lengua españolaâ€.
Por ello, probablemente, dentro de unas décadas, cobren factura la creciente influencia de los medios de comunicación y los acelerados procesos migratorios. De hecho, son más cada vez más aceptados mexicanismos como “carnal†o “cuateâ€, decenas de argentinismos provenientes incluso del lunfardo e incontables anglicismos. Es más, hasta aparecieron inexistentes verbos, usados por amanerados locutores, como “aperturarâ€, desconocido por academias y diccionarios, y usado en lugar del ancestral “abrirâ€.
Mientras la humilde conjugación “haigaâ€, tan mal vista u oÃda y tan repudiada por personas de aires puristas, sobrevive entre sonrojos. Y, sin embargo, trae un español altamente castizo. “El ‘haiga’ y el ‘haya’ vienen del verbo ‘habere’, del latÃn –explica Mirta MartÃnez-. Se lo usa en otras partes de América e incluso es aún utilizado en AndalucÃa y el norte de España, en las variedades populares y cultasâ€.
Y entonces que no haiga mayores problemas a la hora de valorar el castellano boliviano. Puej falta poquingo para challar nuestro bicentenario. Ahicito está, trae nuestra historia. ¿No ves?
(1) Variantes del idioma español habladas en Argentina, Berta Elena Vidal de Battini.
(2) Asà hablan los cochalas, Los Tiempos Digital, 14/09/15
(3) El castellano boliviano proviene de AndalucÃa y La Rioja, La Razón, 22/4/15
(4) Basado en El castellano popular de Nuestra Señora de la Paz, ponencia de Carlos Coello Vila.
"Hasta aparecieron inexistentes verbos, usados por amanerados locutores, como “aperturarâ€, desconocido por academias y diccionarios, y usado en lugar del ancestral “abrirâ€.
"La humilde conjugación “haigaâ€, tan mal vista u oÃda y tan repudiada por personas de aires puristas, sobrevive entre sonrojos. Y, sin embargo, trae un español altamente castizo"
"Por ello, los tarijeños del valle suelen usar algunos arcaÃsmos, es decir, palabras que han sobrevivido a siglos de transformaciones. Y de vez en cuando alguien dice “ansina†que es como hace tres siglos se decÃa nuestro moderno “asÃâ€