En su presentación, Taro Aso anunció tres proyectos ambiciosos que desde entonces se han hecho realidad: la creación del Premio Internacional Manga (2007), el lanzamiento del proyecto Embajador del Anime (2008) y el sistema Cultural Exchange Interns (prácticas en el ámbito de la cultura) para estudiantes universitarios extranjeros en las Embajadas y Consulados de Japón en el exterior. El establecimiento del premio Trend Communicator of Japanese Pop Culture en 2009 también se enmarca dentro de esta estrategia. El primer Embajador del Anime, Doraemon (el famoso gato robot cósmico del siglo XXII), viajará por todo el mundo difundiendo la imagen de Japón a través del cine de animación japonesa, en colaboración con las representaciones diplomáticas y consulares de Japón en 116 países.
La Fundación Japón
El principal agente de la diplomacia cultural nipona es la Fundación Japón (JF), un organismo público dedicado a la promoción de la cultura japonesa a través de la realización de proyectos de intercambio cultural a nivel internacional dese las artes tradicionales hasta la J-Pop. Creada en 1972 como ente especial bajo los auspicios del Ministerio de Relaciones Exteriores, la Fundación tiene como misión contribuir al buen desarrollo de las relaciones internacionales de Japón, promover el entendimiento mutuo entre Japón y los países del mundo, así como fomentar la amistad en el ámbito internacional.
Además de su sede central en Tokio, la Fundación Japón cuenta con una red de 22 centros (Bangkok, Budapest, Colonia, El Cairo, Hanoi, Kuala Lumpur, Londres, Los Ángeles, Manila, Moscú, dos centros en Nueva York, Nuevo Delhi, México D.F., París, Pekín, Roma, São Paulo, Seúl, Sydney, Toronto y Yakarta) repartidos en 20 países (nueve en Asía-Pacífico, cuatro en las Américas, seis en Europa y uno en África), así como con una oficina en Kioto y dos organizaciones afiliadas en las ciudades japonesas de Urawa y Kansai (The Japan Foundation Japanese Language Institute Urawa y The Japan Foundation Japanese Language Institute Kansai). La distribución geográfica de dichos centros refleja la importancia de los países anfitriones para la diplomacia japonesa.
En octubre de 2003 la Fundación Japón fue convertida en una institución administrativa independiente, lo que le ha impulsado a reflexionar sobre sus actividades y a reformar su método de funcionamiento con el fin de satisfacer la demanda de los tiempos que corren. Para ello, la Fundación ha elaborado planes de acción que cubren períodos de cinco años (2003-2007 y 2007-2011). El segundo plan de acción, actualmente en vigor, fija los siguientes objetivos: reducir los gastos de gestión en un 15%; reducción en un 1,2% anual de los gastos de los programas financiados por el Gobierno japonés, incrementando la cooperación con otras organizaciones pero sin sacrificar la calidad de dichos programas; aumentar la proporción de las donaciones; y mejorar la eficacia de los recursos humanos.
Para coordinar las actividades desarrolladas por los diferentes centros de la Fundación repartidos en diferentes países del mundo, en 2008 se creó el Departamento de Proyección Exterior (Overseas Policy Planning Department) que ha permitido aumentar la flexibilidad de los proyectos y desarrollar una programación más coherente.
Los programas de la Fundación se enmarcan en tres categorías principales: (1) intercambios artísticos y culturales; (2) cursos de lengua japonesa en el extranjero; y (3) estudios sobre Japón e intercambios intelectuales. En cuanto a la distribución de fondos entre los tres pilares, en los últimos años alrededor del 41% han sido destinados a los cursos de idioma, un 32% a los programas artísticos y culturales y un 27% a los intercambios intelectuales.
De acuerdo con los objetivos del Ministerio de Relaciones Exteriores, la Fundación Japón considera que el intercambio de personas es indispensable para crear un ambiente favorable para el diálogo intercultural y el entendimiento mutuo. En este espíritu, envía cada año a más de 50 expertos japoneses a unos 40 países extranjeros en el marco de proyectos de intercambio artístico y cultural con el fin de dar a conocer los diferentes aspectos de la cultura nipona al público general del país de destino, desde la cultura tradicional (la ceremonia del té, la caligrafía, el teatro, la literatura, la música, la arquitectura y la danza, etc.) hasta la cultura popular (el anime, el manga, la música, la gastronomía, la moda, etc). Al mismo tiempo, la Fundación cursa invitaciones a una media anual de 30 personajes extranjeros de reconocimiento nacional en sus respectivos países a pasar una estadía de un máximo de 15 días en Japón. De esta forma, los proyectos de intercambio cultural contemplan los dos sentidos, es decir, ponen énfasis tanto en exportar la cultura japonesa al extranjero como en dar a conocer la realidad de otros países a los ciudadanos japoneses.
Asimismo, la Fundación lleva a cabo actividades clásicas de promoción cultural en las que la cultura popular cobra cada vez un mayor protagonismo: exposiciones, proyecciones de películas y de dibujos animados; participa en ferias de libro, festivales de cine, etc. Además de elaborar proyectos propios, la Fundación presta apoyo financiero e institucional a actividades organizadas por otras instituciones que pretenden dar a conocer las artes japonesas tanto tradicionales como contemporáneas.
Según la encuesta Survey on Japanese Language Education Abroad 2006 realizada por la Fundación Japón entre noviembre de 2006 y marzo de 2007, en el período examinado 2,98 millones de personas estudiaban la lengua japonesa en 133 países diferentes del mundo. Si tomamos en consideración que existen muchas personas que estudian japonés por su cuenta, es decir, sin estar inscritas en cursos de lengua oficiales, esta cifra podía ser mucho más elevada. La encuesta refleja que a pesar de la prolongada recesión de la economía japonesa en los años precedentes, el número total de estudiantes creció un 26,4% entre 2003 y 2006, fecha de la penúltima y la última encuesta. En cuanto a la distribución regional de los alumnos, un 60% de los mismos procedían de Asia Oriental, representando la región Asia-Pacífico el 90% del total de estudiantes (30,6% en Corea del Sur, 23% en China y 12,3% en Australia). Contrariamente a lo que se podría pensar, las razones más citadas para los alumnos extranjeros para aprender japonés no fueron las económicas o comerciales sino el interés por la cultura japonesa, el deseo de comunicarse con los ciudadanos japoneses en la lengua nipona, así como el interés por el idioma. Otro fenómeno interesante revelado por la encuesta es que en los últimos años el interés por la cultura popular japonesa ha generado un interés entre los jóvenes extranjeros por la lengua japonesa. La Fundación Japón trata de satisfacer la creciente demanda de aprendizaje de la lengua japonesa con una más amplia oferta de cursos de japonés en sus centros extranjeros, así como con la organización de seminarios y otras actividades relacionadas con la J-Pop.
La Fundación Japón fomenta los estudios de japonés en diferentes formas: concede becas y ayudas a individuos (profesores y estudiantes) para realizar estudios de la lengua japonesa en Japón, publica y difunde materiales de aprendizaje de japonés, realiza donaciones de libros japoneses y de libros sobre Japón a centros de enseñanza, además de enviar a profesores y lectores de japonés al extranjero. Asimismo, la Fundación crea portales de Internet para la enseñanza del japonés, produce materiales de aprendizaje digitales y gestiona los exámenes Japanese Language Proficiency Test (JLPT), análogo al DELE para la lengua española. En España, el interés por el japonés va en aumento, en parte debido a la afición al manga y el anime. El número de inscritos en el JLPT, que se celebra desde 1997 en la Universidad Autónoma de Barcelona y desde 2006 además en la Universidad Autónoma de Madrid, se cuadriplicó entre 1997 (205) y 2008 (848).
6 En el año 2006 la Fundación financió más de 140 proyectos en el extranjero, entre ellos cursos de lengua japonesa, conferencias sobre la enseñanza del japonés y seminarios sobre Japón. La realización de conferencias, seminarios y talleres sobre temas de actualidad que requieren respuestas globales constituyen un ámbito importante de actuación de los intercambios intelectuales. En Europa, la Fundación está presente en Roma, París, Londres, Colonia, Budapest y Moscú. En España, la Fundación colabora, entre otros, con el Centro Cultural Hispano Japonés de la Universidad de Salamanca, creado en 1999 a raíz de la visita de los Emperadores de Japón en 1994. Está prevista la apertura de un centro de la Fundación en Madrid en el transcurso del año 2009.
Mención especial merecen también los “Años de Amistad”, empleados por la diplomacia nipona para la proyección exterior. Consisten en programas culturales y de otra índole, organizados en colaboración con las Embajadas y Consulados de Japón, así como con los centros de la Fundación Japón en el exterior con ocasión del aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas o la firma de un acuerdo de cooperación, etc., entre este país asiático y otros Estados. Suelen tener un año de duración y culminan en una visita del más alto nivel. Este año se celebran dos “Años de Amistad” con cuatro países de la Europa Central y Oriental (Austria, Bulgaria, Hungría y Rumanía) y cinco países del Sudeste Asiático (Camboya, Laos, Myanmar, Tailandia y Vietnam): el Japan-Danube Friendship Year 2009 y el Mekong-Japan Exchange Year 2009.
Cooperación financiera con el sector privado
Las donaciones que ha venido recibiendo la Fundación Japón de individuos y empresas constituyen una importante fuente de recursos de financiación, especialmente en los últimos años fiscales en los que ha tenido que acomodarse a ciertas restricciones presupuestarias del Estado. Desde su creación hasta el año 2006 la Fundación Japón recibió 900 millones de yenes de empresas, organizaciones e individuos que pueden agruparse en dos categorías: donaciones generales (para financiar programas de intercambio o contribuir a los gastos de mantenimiento de la Fundación, según la preferencia del donante) y donaciones “etiquetadas” (para financiar programas de intercambio concretos en Japón o en el extranjero). Dentro de la primera categoría existen dos subcategorías: Corporate Membership System (para empresas u otras organizaciones) y JF Supporters Club (para individuos o de grupos de individuos).
Entre las diversas actividades de la Fundación Japón y del Ministerio de Relaciones Exteriores cabe destacar algunos proyectos por su carácter extraordinario:
• En diciembre de 2006 la Fundación invitó a cinco jóvenes diseñadores de moda de Asia (Filipinas, la India, Indonesia, Malasia y Tailandia) a pasar una semana en Japón para que, tras estudiar la moda y los textiles japoneses a través de intercambios directos con estilistas nipones, cada uno de ellos diseñara una camiseta que expresara el carácter único de la cultura nipona y que llevara el logotipo de la Fundación. Actualmente estas camisetas se venden en la tienda del Tokyo Metropolitan Art Museum y en tiendas de recuerdos en Japón.
• Como continuación del programa Japanese Overseas Cooperation Volunteers, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón lanzó a principios del presente año el Programa de Voluntariado Cultural y ha enviado a voluntarios J-CAT a Bulgaria, Hungría, Polonia y Rumanía para que éstos difundan la cultura tradicional y contemporánea nipona en dichos países.
Con el fin de llevar la cultura japonesa (taiko, danza, origami, etc.) a los jóvenes que viven en zonas remotas de Australia, en mayo de 2006 se puso en marcha el llamado WONDERBUS Japan, programa que permitió alcanzar a unos 9.000 niños australianos.
• La Fundación Japón está utilizando las nuevas tecnologías para crear blogs dedicados a compartir las experiencias de alumnos extranjeros residentes en Japón. El sitio web Heart to Heart, lanzado en el año 2006, permite a los jóvenes chinos que están cursando sus estudios en Japón escribir y compartir sus vivencias niponas en japonés en formato de diario.
• En la Cumbre Japón-Singapur celebrado en noviembre de 2007, los ministros de Relaciones Exteriores de los dos países acordaron crear en Singapur el Japan Creative Center (JCC), un ambicioso proyecto único en su género que pretende difundir la imagen del Cool Japan en el Sudeste Asiático bajo el lema de “Innovación y Tradición”. Una vez inaugurado en noviembre de 2009, el Centro será un espacio donde conocer el diseño, moda, gastronomía, cine de animación, arquitectura, etc., del Japón a través de programas organizados por el sector privado.
Conclusiones: La política exterior de Japón de los últimos 60 años se ha caracterizado por tener un estilo discreto. La apuesta por la economía como medio para reintegrarse a la comunidad internacional en la época de la posguerra hizo que Japón, anclado en su Constitución de 1947, fuera llamado un “gigante económico pero enano político”, aunque su posición como superpotencia económica le ha otorgado cierto poder político en el seno de los Organismos Internacionales.
A principios de los años 70 el Gobierno japonés tomó conciencia de la importancia del “poder suave” y de convertir a la cultura en el cuarto pilar de su diplomacia junto a la política, la economía y la cooperación económica. La creación de la Fundación Japón (1972) se enmarcó en la nueva estrategia pública de utilizar los intercambios culturales para lograr una mayor cooperación y comprensión internacionales con EEUU (principal aliado de Japón en los campos de la economía y de la seguridad), el Sudeste Asiático y, más adelante, con Europa, así como con sus países vecinos inmediatos y con el resto del mundo.
Hoy en día, en la era de Internet y de la comunicación de masas, la diplomacia no puede dejar de lado la influencia que la opinión pública local y extranjera ejercen en las relaciones internacionales. Ya no sólo se trata de desarrollar un entendimiento mutuo entre gobiernos, sino también de conseguir la simpatía de los ciudadanos de otros países, por lo que en Japón acción cultural y diplomacia van de la mano. El interés producido por el Japanese Cool a partir de la década de los 90 ha contribuido considerablemente a la creación de una imagen positiva de Japón en el exterior, especialmente en los países asiáticos. La inclusión en el año 2006 de la cultura popular japonesa en la estrategia de diplomacia pública en calidad de “nuevo aliado de la diplomacia”, así como la cooperación con el sector privado en este ámbito constituyen un elemento que confiere un carácter peculiar y único a la diplomacia nipona del siglo XXI.
Csilla Davalovszky
Economista, diplomada en Estudios Internacionales y máster en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid