
Mientras curiosaba en el internet encontré estos 10 motivos por los que todos vemos juego de tronos y no puedo negar que sea verdad. Esta saga de libros de George R.R MartÃn es facinante y no puedes dejar de leerlos y posteriormente cuando HBO hizo su serie a la altura del libro llegó a ser una de las series más vistas. Asà que acá les dejo algunos de los notivos que sus fans encontraron:
10 motivos por los que todos vemos “Juego de Tronosâ€
1. Nos ha pillado desprevenidos
Aunque eran muchos los fans de los libros, más son los que no sabÃan de la existencia de la saga literaria antes de que la HBO decidiese embarcarse en tan ambicioso proyecto. Para muchos fue unSeñor de los Anillos llevado a la televisión. ¿Un mundo medieval fantástico, una vez a la semana? DifÃcil resistirse.
2. Tiene un gran guión, tremendos personajes y tantas tramas que podrÃas hacer una tesis
Hasta ahora, cada temporada llega a un punto en el que no puedes creerte lo que estás viendo. Por inesperado, por arriesgado, por brillante. ¿Matamos al protagonista en la primera temporada? Vale. ¿Matamos al que parece que va a tomar el relevo un poco más adelante? Adiós, Robb Stark. ¿Qué el desarrollo del personaje de Jamie Lannisterconsigue que empaticemos con él cuando todos desearÃamos ver su cabeza en una estaca al principio? Venga.
Y si todo eso lo trufas con grandes intrigas palaciegas, con viejos recursos de la ficción como el enfrentamiento entre familias (ah, Shakespeare), el éxito está servido.
No hay apenas personajes planos, lo que implica que su desarrollo a veces dificulte seguir las tramas, de tantas y tan profundas que son. Es arriesgado, pero funciona, te hace ponerle interés y preguntar al de al lado ¿pero ese quién era? Y el de al lado se sentirá orgulloso de poder explicártelo.
Además, a diferencia de la mayorÃa de las series, los personajes femeninos tienen la misma fuerza, presencia, determinación y profundidad que los masculinos, y eso es de agradecer. Qué serÃa deJuego de Tronos sin Arya Stark y su ‘aguja’…
3. Penes, tetas y culos salen tanto como sangre y vÃsceras
Sexo promiscuo, bisexualidad, desmembramientos… y todo ello cuidado al detalle, mostrando un mundo que recuerda a la Roma más salvaje. Nos va el morbo como espectadores, pero no el morbo por el morbo. Todo queda más que justificado. Aunque algunos echen en falta queDaenerys vuelva a mostrarse tal y como vino al mundo. Juntar elementos eróticos y sanguinarios con una magnÃfica producción y guión es complicado, reconozcámosle el mérito.
4. Dragones, espadas y dinero
En una época de recesión, se agradece que te brinden mundos fantásticos donde casi todo es posible. Si en el mundo real el Banco Central Europeo nos lo pone complicado para dar de comer a nuestro gato, en Juego de Tronos el Banco de Hierro está dispuesto a financiar una guerra contra los Lannister, y Daenerys alimenta a sus dragones mientras libera esclavos. Y si encima en este paÃs estamos más que acostumbrados a la corrupción, está bien que te hagan soñar con pedir juicios por combate.
5. De algo hay que hablar con los amigos
Si no ves Juego de Tronos, te vas a sentir un marciano en más de una charleta con tus paisanos. “Eres más retorcido que Meñiqueâ€, y tú puede que le mires la mano al que asà habla esperando ver su dedo pequeño en zigzag. Error. Ponte las pilas y participa.
6. Tyrion Lannister
Qué personaje. Qué decir de él. Tan grande en pantalla como pequeño es. Labia, sarcasmo, audacia y buen humor se juntan con la desgracia de ser de esa familia y en esas condiciones. DifÃcil será encontrar a alguien en sus cabales que no ame a Tyrion Lannister. “¿Cómo quieres morir, enano?â€. Respuesta: “Con 80 años, con la barriga llena de vino y con la polla en la boca de una putaâ€. Y sonrÃes, aplaudes y te sientes cautivado. Sobre todo si el interlocutor es un salvaje con un hacha más grande que Tyrion.
Como pasaba con Omar Little en The Wire, Tyrion está un poco entre todos los bandos, es el más independiente en su forma de pensar y actuar, el que intenta poner un poco de cordura a todo y siempre siguiendo su propio código moral. Eso gusta, personajes entre dos aguas son como la vida misma.
7. Localizaciones
Grabada a caballo entre Reino Unido, Islandia, Malta, Marruecos y Croacia, ésta súper producción ofrece unas localizaciones apabullantes. Si a eso le añades una abrumadora labor de post producción, te entrarán ganas de enrolarte como extra sólo para visitar el Desembarco del Rey o el AltojardÃn.
8. Es de la HBO
Que algo esté producido por la HBO es sinónimo de calidad. The Wire, Boardwalk Empire,El Séquito, Carnivale, Deadwood la lista de series magnÃficas producidas bajo el ala de Home Box Office es eterna. Viva la HBO (claro, es más fácil ser una televisión de pago en un paÃs como Estados Unidos, dónde con que sólo un 10% de su población pague la suscripción estarÃamos hablando de más de 30 millones de contribuyentes. En España, serÃan 4 millones. Pobre Canal Plus).
9. No siempre ganan los buenos, ni los malos
Como decÃamos antes, Juego de Tronos destruye tópicos narrativos sin inmutarse. SÃ, algún malo malÃsimo de los que odias muere y te alegras. Pero también pasa con los buenos. Y a todos se nos antoja difÃcil que Tywin Lannister muera pronto. Y nadie pondrÃa la mano en el fuego asegurando queJohn Snow sobrevivirá, o el compinche mercenario de Tyrion. Hay tantas facciones y bandos que resulta complicado saber quién tiene las de ganar. Y lo bueno es que, de momento, el que tiene las de ganar, gana. No ocurre nada absurdo que hace que se tornen las cosas para agradar al público. De momento, claro.
10. El poder
Es un retrato de las luchas de poder hecho de una manera no tan sesuda. Estamos hablando de un éxito abrumador, de miles de millones de descargas. La masa no harÃa eso con Buenas Noches y Buena Suerte, por elitista que suene. Es una lucha de poder atractiva, visceral, que engancha a los filósofos y a los que no somos catedráticos de nada. Nos gusta ver al rey borracho y al supuesto hijo pródigo (aunque bastardo) encamándose con su rival. Nos place asistir a las estrategias de Meñique, tan poca cosa parece, y a la absurda castración de un Greyjoy confundido.
