Y como tengo que terminar una apelación (que me da fiaca), bueno, en realidad una respuesta a una apelación (que sigue dándome fiaca) y no logro concentrarme, comparto esto que terminó en mi dropbox allá por el 2015. Es un fragmento de un chat que copié y pegué por lo divertido que me pareció en aquel entonces (y aún ahora me sigue resultando entretenido):
• Vos no tenés corazón
• ¿Por qué?
• Porque no lo tienes. ¿No te duele?
• Si, bastante. Pero me alegra que esté bien.
• No, no está bien.
• ¿Por qué?
• Porque no está bien.
>>Contexto: Ambos habÃamos terminado con nuestras cortejas, uno estaba fisurando y el otro simplemente intentando trabajar de manera infructuosa<<
Toda vez que el post salió medio cortito, comparto un poema costumbrista cruceño que me hicieron memorizar en primero medio y hace no mucho lo leà en el universo del internet, recordando aquellos tiempos que no siento tan lejanos a pesar de serlos:
Las vistas
Aunque no crean soy flecha
pa despacharme una palta
Y tampoco nunca falta
un tiesto para una mecha.
Pillé una flor nada mala
en el tambo MuchirÃ
y usando el modo de allÃ
le estuve arrastrando el ala.
Alisté mis pacumutos
pa zamparme ese manjar
y en cuanto tuve lugar
le largué todos los chutos.
No jue más. Cayo en el pozo
y al rato estuvo amansada,
que no hay corcovos ni hay nada
cuando uno es tigre y güen mozo.
La convidé a ver las vistas
que tienen los Echazuses,
que disque a punta de luces
jacen ver a los artistas.
Me dijo que no salÃa
a ninguna parte sola
y que perdone la cola
que con nosotros irÃa.
Al final jui yo y la negra,
las dos hermanas mayores,
lo mesmo las tres menores
y atrás el suegro y la suegra,
Las hijas de la vecina,
el cuñao de la cuñada,
una vieja enmantonada
y una cunumi barsina.
Con todo mi regimiento
jice cola pa la entrada
siguiendo de disparada
pa poder pillar asiento.
Topamos con un balcón
y las dos filas llenamos
y apeninga nos sentamos
se prencipió la junción.
Por el cuadrado de trapos
vide brincar los letreros
y anunciando un aguacero
una tonada de sapos.
Yo no puedo suponer
si esta es cosa de la trampa
pues siguieron las estampas
de un gringo con su mujer.
Era choca y bien plantada,
le digo que era un antojo,
la mire de cotiojo
descuidando a mi pelada.
Mas advertà que ella estaba
comiéndoselo al gringazo
le pegué pa su codazo
pa que no tumbe la baba.
"Respetos guardan respetos",
le dije bien despacito,
"y acordate pajarito
que yo pagué los boletos,
Y si seguÃs con tu afán
mi cinturón no es de adorno
que yo no caliento el jorno
pa que otros coman el pan!"
En ese preciso instante
un ventero impertinente
se me plantó frente a frente
con su cajón por delante.
Como hambrientos marigüises
las manos, de un santiamén
limpiaron el almacén
y yo pagué las perdices.
Y pa completar el bloqui,
agüelas y muchachuelas
daban trabajo a sus muelas,
tororoqui, tororoqui.
Mientras duraba la minga,
cuasi me quedo pasmao
porque el gringo condenao
le daba un pico a la gringa.
Otro beso como aquel,
torcido como un tornillo,
si haiga sÃo un amarillo
me reventaba la jiel.
Pero si usté me pregunta
el tema de la función
no doy cuenta ni razón
aunque pase por butunta.
Cuando encendieron las luces
de lo visto no habÃa nada,
ni una figura pintada
ahà si me eché cruces!
Y no es motivo de risa,
porque yo siempre he creÃdo
que es alguien que esta escondÃo
y al que mira lo innotiza.
Y todo lo que parece
de verdá, solo es de pliqui,
nos jace tiqui-miniqui
y dispués desaparece.
Si quieren tomar el pelo
estos puebleros ladinos
sepan que los campesinos
no tragamos el anzuelo.
Cuando a la chica llevé
y a todos sus colgandijos,
al despedirse me dijo:
"Mañana a la matine".
¿Al cine? ¡Antes me muero!
Si me gasté en la junción
el flete del carretón
y el jornal del carretero.
[Germán Coimbra Sanz , Mientras tanto]