Con mucho orgullo, les presento el fic colectivo que marcó la etapa más glorificante del Death Note Clan en
Foros DZ. Fui su Presidente por un tiempo, y tengo que reconocer que esa pequeña gran experiencia me llevó a fundar y creen en mantener un sitio web como éste, que no es mas que una emulsión de la organización de los citados Foros DZ.
Este es uno de los borradores, el original presentado formará parte ya del archivo de internet en algun byte solitario del ciberespacio, pero la semilla, el germen de la inquietud radica aquÃ.
Mis mas sinceros agradecimientos a Infinitex, L (Spu) y Marriot-chan con quienes presentamos este fic, ganando posteriormente el galardón más importante de la competencia del Foro de los Clubs, en 2007. ¿No pierde su vigencia, eh? Disfrútenlo, por favor n__n.
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CAPITULO 1.
Yo ya te conocÃa.Ciertamente desde hace tanto que te habÃa ablegado en mi mente, aun cuando tú no lo supieras, para mi ese fue el principio de mi obsesión hacia ti, lo sé, es difÃcil de plantear pero fue tres años atrás cuando cundo por azares del destino llegue a Japón.Tres años antes del surgimiento del “caso Kiraâ€; se llevaba acabo una reunión para discutir acerca de un caso de tráfico de drogas en la jefatura de policÃas además de una posible agrupación encargada de su distribución. Debido a la importancia del asunto, se tenÃa en claro obtener la ayuda de L para su solución. Los contactos estaban realizados por lo cual sólo quedaba esperar una respuesta.
La situación marcho mejor de lo esperado, L aceptó el caso y se dirigÃa de inmediato para tratar el asunto y darle un seguimiento de cerca. Realmente el asunto no era de gran relevancia, pero algo le decÃa que tenÃa que ir; sin más, empacó y pidió a Watari que como de costumbre se hiciera cargo de llevar las relaciones con la policÃa.
Al llegar a Japón, lo primero que hizo L fue llenar todo a su alrededor de dulces. TodavÃa no sabÃa que el caso para ese entonces ya habÃa sido resuelto, por lo que al llegar a Watari al cuarto del hotel donde él estaba y le informara del la situación, lo tomó por sorpresa
L: ¿qué paso Watari? Es muy pronto para que regresaras.- preguntó quedamente en lo que comenzaba a formar una pequeña torre de bombones
Watari: Lo siento señor, pero al parecer ya no es necesaria nuestra cooperación en el caso.
-¿Qué dices?- L lo miro con gesto sorprendido
-al parecer la policÃa japonesa pudo resolver el caso por ellos mismos- respondió el anciano
-me parece bien, ¿pero como lo lograron tan rápido?- preguntó mientras colocaba otro bombón a la torre
-ahora que lo menciona al parecer recibieron la ayuda del hijo de uno se los superiores.
-…- La mirada del chico estaba perdida en la torre que tenÃa delante de él
-Y bien, si no hay nada por hacer, ¿que sugiere? -
-Si no hay otra cosa que hacer, permaneceremos en Japón solo unos dÃas más.-
-me parece bien, con su permiso- dijo quedamente Watari mientras hacÃa una leve reverencia y se retiraba
-solo unos dÃas más.-
El chico de cabellos negros miró con aprensión su torre, tomó con cuidado un bombón y se lo llevo a la boca, degustando su sabor. En cierta manera, seguÃa sin creer que un alguien tuviera la capacidad de resolver ese caso tan rápido, y no pensaba irse de Japón sin conocerlo… aunque quizás para realizar esa labor tenÃa que salir por su propia cuenta a buscar respuestas.
CAPITULO 2.
Conocerte.
La mañana siguiente; movido por una inusual curiosidad, se encaminó a la jefatura para encontrar información. SabÃa exactamente a dónde ir para ver los documentos acerca del caso, asà que con un paso algo torpe se dirigió al archivero del lugar; muchas personas lo miraban con interés, su aspecto era algo inusual que causaba desde risa hasta una que otra mueca de desaprobación pero no le tomó mucha importancia.
L entró a la oficina que daba a los archivos generales. Gracias a un carné especial que la policÃa le habÃa dado tiempo atrás, podÃa hurgar en cualquier documento con total libertad cuando se le diera la gana asà que no tendrÃa ninguna complicación.
El guardia que custodiaba la oficina lo miro extrañado, viéndolo como un bicho raro.
-¿qué se le ofrece?- preguntó con un tono nada amigable.
L sonrió y mostró su carné
-solo bien a revisar algo- dijo mientras ponÃa la tarjetita a 2 centÃmetros de la cara del tipo
El oficial reconoció la identificación de inmediato. SabÃa que sólo se le daba a aquellos que eran de la elite policial y aunque ese chico tenÃa toda la pinta de haberse fugado de un manicomio, era alguien importante.
-ah…, adelante- habló con un tono mucho más cortés. Tomó sus llaves y abrió una puerta que estaba detrás de él.
-Gracias por su ayuda- dijo L mientras entraba al lugar
El cuarto era algo grande y estaba lleno de gabinetes ordenados estrictamente, cualquier mortal que no supiera cómo se encontraban acomodados los documentos podÃa volverse loco de la desesperación, sin embargo, L encontró la carpeta del caso en menos de 2 minutos. HabÃa fotografÃas y toda la información de la captura de la sociedad encargada de la distribución de las drogas y de donde provenÃan, pero nada de quien resolvió el caso.
Sin mas opción y apunto de retirase, escuchó unas voces enfrascadas en una conversación. Se asomó con cuidado y vio a dos oficiales hablando animadamente.
-¡que bien que Light-kun nos pudo ayudar en el caso del narcotráfico! ¡Asà ya no se necesito la ayuda de L; Yagami-sama debe de estar muy orgulloso de tener un hijo asÃ!-
-¡por supuesto cualquiera estarÃa orgulloso de tenerlo como hijo!- contestó el otro sonriendo.
El mismo gesto fue imitado por los labios de L, quien repitió en sus adentros el nombre que acababa de escuchar.
Una vez obtenido el dato, pudo seguirle la pista y averiguar todo sobre él. Lo que encontró concordaba con lo que habÃa oÃdo, un alumno modelo con excelentes calificaciones, hijo memorable, con buenas relaciones de todo tipo y cualquier otro detalle que lo calificaban como persona ejemplar.
-no existe la perfección- susurraba antes de tomar un trago a su taza de té dulce.
Simplemente era demasiado perfecto para ser verdad, tenÃa que haber algo más…
Capitulo 3:
HECHOS.El cansancio venció a L después de un dÃa de investigación exhaustiva. A pesar de seguir comiendo (y tomando) azúcar a grandes cantidades, se sentÃa cansado.
Yagami Light habÃa despertado muchas dudas en él…, sabÃa que a pesar de tener la facha de niño perfecto habÃa algo que sencillamente no cuadraba. Tal vez un arranque infantil de curiosidad sin importancia era lo que lo embargaba en ese momento pero no podÃa dejarlo a un lado; sabÃa que era algo sin importancia asà que le darÃa fin lo antes posible. Mañana irÃa a verlo al colegio
Para el término de las clases, L ya estaba esperando a encontrar al responsable de su inquietud. No fue difÃcil localizar a Light ya que era de los chicos más populares de la escuela y todo mundo lo conocÃa, cuando lo encontró, estaba despidiéndose de una chica
-Nos vemos mañana, Chitose-
-Hasta luego, Light-kun!-
Cuando el castaño volteó, se topo de frente con L

saludó
-Hola- respondió, mirando de arriba abajo al otro- disculpa ¿te conozco?
-lo dudo, soy un reportero independiste, me llamo Morino Ryoga-
-mucho gusto, soy Yagami Light-
-Ya lo sabÃa- contestó, tratando de no sonar descortés-veras tengo un reportaje por realizar en el cual me gustarÃa abordar el como se descubrió a la banda de narcotraficantes, por lo que eh investigado tu ayudaste en la investigación…-
-Asà fue, pero no es para tanto- dijo el castaño, tratando de restarle importancia- fue muy fácil, solo tenÃan que seguir las actividades ilÃcitas recientes, y hacer una comparación con el caso y eso era todo, yo solo se los hice ver.
-ah…ya veo, al parecer no es la primera vez que ayudas en un caso de este tipo-
-no es el primer caso que resuelvo, pero si el primero por el que me entrevistan-
-¿en serio?- preguntó L con un falso tono de amistad
Light sonrió
-bueno, no importa si me entrevistan o no, lo importante es que se logren capturar a los responsables.
-cierto, bien gracias por tu ayuda-
-no hay de que-
El ojinegro le dio la espalda y se alejo del lugar
-adiós.-
-adiós.- se despidió Light
L llegó a su apartamento y le pidió a Watari que arreglara las maletas y los boletos de avión, ya que partirÃan el mismo dÃa. El otro obedeció inmediatamente no sin antes preguntarle con su caracterÃstico tono de voz
-¿Encontró lo que buscaba?-
-Si y aún más de lo que esperaba-
CAPITULO 4.
Después de los hechos. Algunos años después de la pérdida de aquél memorable personaje que sin lugar a dudas estaba detrás de Light, éste mismo caminaba por las calles de Japón sin rumbo fijo, buscaba despejar su mente de todos los casos que se llevaban en el departamento. Se sentÃa asfixiado y agobiado como si algo le faltara; por un momento pensó que tal vez serÃa la falta de diversión, pero tomando en cuenta que no era lo suyo simplemente cerró los ojos por breves instantes para luego levantar cabeza. De la nada, un recuerdo se hizo presente en su mente, dejando absolutamente de lado todo lo demás que en ese momento ocupaba su cabeza.
El clima era fresco y poco solitario, en una escuela, las clases ya habÃan terminado y los estudiantes iban de un lado, sin embargo, no podÃa reconocer sus rostros. Él se estaba despidiendo de una chica y cuando volteó, una persona de aspecto deprimente se encontraba a pocos pasos de distancia, cosa que lo perturbó demasiado. Por un momento se quedo estático pero cuando el extraño le saludó, Light tomó formalidad respondiendo de la manera más directa que pudo, no querÃa sentirse comprometido con un extraño, sobre todo conociendo el tipo de mundo en el que vivÃa’’…
Los vagos recuerdos que se presentaban como la imagen más perdida entre las piezas de aquél juego ya antes acabado le dejaron boquiabierto por unos segundos, no sabÃa como reaccionar ante aquello, ya que ese personaje extraño no era otro más que L, ¿Cómo pudo haber sido de ése modo? ¿Por qué se le habÃa olvidado? Tal vez la presión de ser el mejor en todo el distrito hizo que recuerdos vagos como ese quedaran olvidados en alguna parte de su memoria
- No puede ser… ¿Ése bastardo sabÃa de mi desde ya antes del caso Kira? ¿Cómo…? No, no puede ser posible… ¿Es por eso que sospecho de los familiares desde un principio? Al saber quién era mi padre y yo le habÃa ayudado en varios casos… Un momento, ¿Pero en que estoy pensando?…
Su mente estaba más confusa que antes…trataba de encontrar alguna relación de ese tiempo con el más reciente. Sus sospechas se incrementaron y sus dudas jamás encontrarÃan una respuesta ya que la única persona que guardaba las respuestas habÃa sido velada hace tiempo. El odio invadió cada centÃmetro de su cuerpo. Apretó los puños con fuerza y con el rostro distorsionado por la ira, cayó al piso de rodillas. Sus manos sujetaron su cabello castaño con fuerza tirando de éste dolorosamente invadido completamente por la desesperación. A sus espaldas un conocido lo miraba estupefacto, se dirigió a él con rapidez, tomándolo del hombro con una mano y mirándole muy preocupado.
- ¡Light-kun! ¿Qué te sucede? ¿Te encuentras bien?
- Matsuda…-
- Hay que llevarte a un hospital, te ves muy mal.- insistió el otro. Light trató de fingir que no habÃa problema alguno.
- No, no es nada, sólo fue un repentino dolor de cabeza, tal vez deba descansar un poco, eso es todo.- sonrió
Esa ligera sonrisa bastó para tranquilizar y convencer a su compañero laboral. Ambos se levantaron y tomaron caminos distintos. Matsuda se despidió de Light aún un poco preocupado pero sin despejar la sonrisa de su rostro, mientras Light aún estaba furioso por su impotencia… ¿Cuál es la verdad? Se preguntaba para sÃ, no le bastaban sus hipótesis, en ése momento no le bastaba nada…
CAPITULO 5.
Deseo.Light vagó un poco por las calles antes de llegar a su departamento. Lugar que habÃa escogido para estar solo, alejado de todo contacto para mantenerse tranquilo, sobre todo cuando era necesario tomar las decisiones que tenÃa como Dios para mejorar el nuevo mundo en el que gobernaba, para que el trono este limpio y su gente viva en plenitud.
Se quitó la ropa y se dirigió al baño tranquilamente para tomar una ducha y tranquilizarse un poco. Los pensamientos aún le atormentaban y en cierta forma le emocionaban. Era como tener el reto en carne viva aunque le frustraba el hecho de no poder actuar…, las gotas caÃan con fuerza como sus pensamientos arremolinándose en su cabeza.
HabÃa pasado demasiadas emociones en menos de unas horas y sentÃa que en cualquier momento iba a estallar por dentro. Cerró las llaves del agua y tomó una toalla para apenas cubrirse la cintura. Light salió del baño completamente empapado sin dejar de pensar en el reto que hacÃa hervir sus venas.
¿Por qué de este modo? -susurró para sÃ-
Ahora puedo darme cuenta mejor que nunca que el placer de ser el mejor, de saborear cada victoria haciéndola cada vez más grande, de ser el eje central en el que gira el mundo… un verdadero Dios… me ha sido arrebatado por un maldito demonio que desde la oscuridad más profana has venido a molestarme… te reto… ¡te reto a que vengas! Te enseñaré que el mejor soy yo, por que yo… ¡soy el Dios del nuevo mundo! Su rostro se deformó con una sonrisa diabólica. No habÃa mejor manjar para él que ser el mejor, él que hace lo correcto, el nuevo y verdadero Dios de su mundo, todo aquello le hacÃa respirar aliento de victoria pero aún asà no era suficiente. Su frustración era tal que decaÃa su orgullo y su estómago se retorcÃa de ira al recordar que a pesar de su poder, no podÃa enfrentar nunca a ese demonio. Su inquietud no le permitÃa conciliar el sueño. TenÃa la vista nublada y daba vueltas a la habitación sin lograr absolutamente nada más que ahogarse y hundirse más en la desesperación, en el odio y el rencor.
La inquietud y la sed de ver a su eterno rival le consumÃa, la razón era bloqueada por la confusión y un extraño deseo que le hizo detenerse lo abordó de repente. Miró al vacÃo con los ojos perfectamente abiertos, llenos de un brillo que resaltaba lo que desde lo más profundo de su corazón pedÃa, como si hiera un pacto con el mismo diablo…
- No me importa cómo… ¡¡pero tienes que regresar!! ¡Te derrotaré y te humillaré como un perro callejero, escupiré en tu rostro cuando te arrodilles ante mi por tu ridÃcula derrota y yo como tu Dios te expulsaré de mi mundo y con mis propias manos te mandaré a las tinieblas donde te retorcerás como un podrido y miserable gusano!
Su rostro se encontraba completamente desfigurado mientras una soltaba la carcajada más macabra y mortÃfera que jamás habÃa tenido, ¿como decir que la locura lo dominaba cuando este trastorno le sucedÃa sólo por una primera vez? Light no se detenÃa a pensar en nada más que en la humillación de su oponente, nublando su cabeza por completo. Después de saciar cada centÃmetro de aquella gran conmoción, se sentó bruscamente en la orilla de su cama, con el gesto de maldad aún dibujado en su cara. Cerró los ojos para luego tumbarse por completo, con el cuerpo más relajado que nunca; como si de momento su existencia hubiera desaparecido por haber cumplido ya su última voluntad…
Minutos después un leve suspiro invadió el silencio del lugar acompañado de una dulce sonrisa, de aquellas idénticas que suceden cuando un pequeño recibe una paleta de caramelo después de su amarga medicina, esa tranquilidad que habÃa abordado fue interrumpida brutalmente con el sonido del celular sonando con insistencia. Light al instante abrió los ojos rápidamente borrando permanentemente esa sonrisa; se puso de pie y fue hasta la pequeña mesa donde se encontraba el móvil, tomándolo con enfado de su lugar. El número que se marcaba en la pantalla era desconocido para él y nadie que fuera un desconocido podÃa obtener su número. Con desconfianza y una falsa tranquilidad contestó amablemente. Lo único que se escuchaba era el ruido de una respiración pausada que de cierta manera, lo pusieron nervioso. Segundos después hubo respuesta a su inquietud… sus ojos se dilataron y un nudo se formó en su garganta, dificultándole la respiración. Sus piernas no se movieron…ninguna parte de su cuerpo lo hizo, solamente un escalofrÃo lo recorrió por completo cuando pudo reconocer esa voz
-¿Qué sucede Light-kun? ¿Hice la llamada en mal momento?… -
Esas fueron las palabras más temibles que jamás habÃa escuchado en toda su vida. Pegó un brinco arrojando súbitamente el móvil al piso. Su rostro atemorizado dudaba de aquello, no era posible algo semejante. Temblaba como niño sin decir palabra alguna. La habitación se llenó de nuevo con la misma voz desde el aparato que se encontraba algo alejado en el piso.
- Has de estar muy sorprendido, pero aún no he muerto, tal vez hayas pensado eso por ver morir a Watari… todo estaba planeado, fue una simulación y ahora que he retornado de entre los muertos –hablo, haciendo énfasis en tono sarcástico- podré pisotearte como has deseado lo mismo sobre mi desde hace mucho.
- Esto no puede ser verdad… – susurra para sà – no… ¡es sólo un sueño!
Capitulo 6.
Concedido.
- Light-kun, no se sorprenda, todo fue una simulación, esto fue para…-
-¡Basta! ¡No digas más! – Una sonrisa malévola fue dibujada en su rostro mientras una alucinación le mostraba al ser con el que estaba hablando por teléfono- Me alegra tanto que estés de vida, después de aquél suceso pensé que habÃas muerto- hablo con un ligerÃsimo toque de ironÃa- sobre todo por que yo mismo miré con detenimiento tu funeral.
-Light-kun… Pensé que ya sabÃas que aún seguÃa con vida. – respondÃa L con sorna. Light frunció el ceño y mirando celosamente a su alrededor
- No. Hiciste un buen trabajo, me engañaste perfectamente- hizo una ligera pausa- ¿aún…?
No fue necesario terminar la frase ya que L interrumpió bruscamente
-¿Qué si aún sospecho de que seas Kira? No. Sé que eres Kira.
- ¿Después de todo este tiempo aún crees eso? No digas tonterÃas, sabes muy bien de que…
- Si, pero tomas ventaja de ello, hacer las investigaciones en mi nombre… es algo tan simple, ¿no?
- Eso lo hice por que no querÃa que los demás sepan que has muerto, que pierdan las esperanzas… - se defendió Light con un tono lastimero, como si se hubiera ofendido de verdad ante tal cosa
– Light, esta vez todo el mundo sabrá que eres Kira. – Fue lo último que dijo el otro antes de cortar la llamada rápidamente.
Light supo el qué de su reacción, pero a pesar de ello, sólo se reÃa, disfrutando de aquella emoción que no habÃa probado desde hace ya muchos años. Ahora todo su deseo serÃa saciado como él querÃa, a pesar de que lo habÃa tomado por una sorpresa, todo fue olvidado por la sed de victoria.
Pronto sabré la verdad… y con mis propias manos… te mataré.Los sentimientos más trastornados que podÃa tener en ése instante se amontonaron en su cabeza. ExistÃan mil y un maneras para exterminar a esa basura, pero sólo habÃa una que satisfacÃa a sus deseos… el Death Note. Rápidamente se dirigió al buró más cercano, donde estaba (escondido muy bien dentro de un simple llavero) un pedazo de aquél cuaderno que contenÃa el poder de los shinigamis. Lo miró sin dejar de sonreÃr, de sentir esa adrenalina que corrÃa por sus venas y lo llenaba de vida. Sus ojos brillaban extremadamente y su corazón permitÃa hacerle hervir la sangre.
Al fin… es el momento en el que te derrotaré, ahora que no está esa estúpida shinigami que se mete en lo que no le importa, haré lo que he deseado desde un principio.¿Cuánto habÃa reÃdo ése dÃa de placer? ¿Era lo que realmente deseaba? ¿La muerte o la vida era lo que más disfrutaba? Sin importarle nada pasó la noche en vela disfrutando de aquél acontecimiento.
Al siguiente dÃa llegó al trabajo más reluciente que nunca antes. Todos estaban sorprendidos ya que no lo habÃan visto con tanta energÃa desde ya hacÃa mucho tiempo; lo único que atinaron a hacer fue mirarse mutuamente completamente confundidos. Sin más, uno de sus más jóvenes compañeros laborales se acercó y le miró fijo lleno de incertidumbre.
- Light-kun, uh... ¿Qué ha sucedido que te encuentras muy feliz? –Preguntó – ¿Acaso sucedió algo bueno con…?
- Lo he visto. – Sin dejar de deslumbrar.
- ¿A quién?
- Que irónico, ahora que lo pienso… Fue como tomar algún objeto que concede deseos, hum… esto se pone cada vez más emocionante…- respondió, como si el otro supiera de lo que hablaba.
Su compañero estupefacto hablaba sin ser escuchado mientras era presente de la felicidad de Light, que sólo pensaba en cómo ganar y en su triunfo. Su deseo estaba más que realizado al tener a aquél ser con vida…
Capitulo 7.
Minutos.Al final del trabajo, mientras Light se dirigÃa a un lugar desolado lleno de árboles escucha a lejos las voces de los niños jugar y correr. Se escondió sigilosamente detrás de un árbol mientras sacaba su móvil con la mirada puesta en dirección de las voces que pasaban por el lugar. Marcó al número desconocido por el que recibió la llamada de su rival; estaba emocionado, pero antes de que lograran contestar, colgó rápidamente; estupefacto.
¿Pero que estoy haciendo? Es como si… necesitara escucharlo… ¡No! Tengo que saber su ubicación, necesito hacer la llamada para ir a bus…Sus manos temblaron y el celular se resbalo de entre sus dedos cayendo al piso con un ruido seco. ¿Acaso…… tenÃa necesidad de ver a L?
Esto es algo tan estúpido, ¿cómo se me pudo ocurrir eso? ¿Yo necesitar de un ridÃculo tirano? ¡Ja! Pareciera que por un momento perdà la cordura, ya deberÃa saber donde se encuentra, no necesito hacer una ridÃcula llamada.Sin importarle otra cosa, dio media vuelta dejando el móvil completamente abandonado.
En otro lado, un chico de cabello azabache miraba con interés su celular.
Mhn… ése Kira, llamando sin dejar mensaje, se dio cuenta de que no necesita el móvil para saber dónde me encuentro, el tiempo no ha dejado pasar tus habilidades… si no fueras Kira te nombrarÃa mi sucesor.Entre la penumbra de la habitación apareció la sombra de una figura conocida; en el timbre de su voz se podÃa reconocer que el tiempo habÃa pasado por sus hombros.
–Señor L, aquà le traigo su té- habló, dejando al lado del chico una charola de plata llena de dulcecillos, una taza y una jarra de té cuyo diseño era exquisitamente delicado. Con una elegante presentación, llenó la taza con la infusión que L inmediatamente saturó de cubos de azúcar
- Señor deberÃa de tomar una siesta, es muy importante para…
- No me lo tienes que decir Watari.
- Sólo se lo recordaba.
- Ya te puedes retirar…
- Hasta mañana señor.
El anciano se retiró despreocupado. ConocÃa perfectamente al joven que toda su vida habÃa cuidado como si fuera su propio hijo.
-
Light-kun… pronto nos veremos de nuevo… y esta vez… tu morirás.- Fue lo único en lo que pensó L antes de tomar un sorbo a su bebida.
Sin llegar a casa, Light buscaba el punto de encuentro que le llevaban sus sospechas. La zona era la adecuada; una gran urbe llena de edificios esculturales y sabÃa muy bien donde buscar. Un edificio de unos 50 pisos se abrÃa majestuosamente por su arquitectura entre todos los demás, convirtiéndose asà en la edificación más importante de todas.
Con una sonrisa sarcástica se dirigÃa a entrar con paso seguro; sin embargo, un guardia (que fácilmente medÃa el doble de su estatura) le cortó bruscamente el paso
- No puede acceder a esa área- dijo secamente. Light lo miro y sonrió con sorna
- Claro que puedo hacerlo. – contestó, sacando una pequeña tarjeta que llevaba. Al igual que el carné de L, Light podÃa entrar a cualquier lugar cuando quisiera y a donde quisiera; era una excelente ventaja ser una persona importante. El oficial la tomó con cuidado y le mira de reojo.
- Lo siento pero no puedo permitirle la entrada, es área restringida.-
- ¿Ni aun siendo tu superior?
- Tengo órdenes severas de no dejar entrar a nadie- contestó de una forma cortante, mirándolo amenazadoramente
- Mhn… gracias.- respondió el castaño, maldiciendo a sus adentros y alejándose del lugar con un mal gesto. De nuevo, metros más adelante, alguien le cortó el paso. Una silueta apareció repentinamente de la nada; llevaba una gabardina con un sombrero negro que hacÃan juego con las gafas oscuras y el pañuelo en el rostro.
– L te espera en el edifico de al frente por el elevador central, preséntate dentro de 10 minutos o no lo encontrarás. –fue lo único que dijo antes de desaparecer entre la multitud de personas que caminaban de un lado a otro por las calles. Light le intentó seguir pero habÃa demasiada gente, lo único que consiguió fue que lo empujaran de un lado a otro como un muñeco de trapo. Completamente enojado, logró salir de ahà dando codazos a cualquiera que se le pusiera enfrente; observó su reloj y se dirigió inmediatamente al edificio señalado.
Al llegar, reviso todo el lugar con precaución, observando como L se encontraba dentro de uno de los elevadores; con un impulsó sobrehumano, Light corrió instantáneamente al ver al otro chico, alcanzando a entrar al elevador apenas por suerte. L que tenÃa la mirada en los suelos levantó el rostro lentamente, observando a Light directamente a los ojos mientras sonreÃa tranquilamente. Aquella imagen sorprendió al castaño, dejándolo completamente mudo; de nuevo L rompió aquella impresión de Light descaradamente.
- ¿Desde cuando te sorprende tanto el verme? – preguntó irónicamente
Light frunció el ceño y lo miro desafiante
- No podÃa creer que seguÃas con vida pero ahora que te veo…-
- Light, deja de hacerte el tonto- interrumpió bruscamente el otro-
- ¿Qué es lo que tramabas con tu supuesta muerte?– preguntó enojado sin obtener respuesta alguna, más que una mirada vacÃa por parte del otro antes de que dirigiera los ojos al indicador del elevador.
- Lo sabrás dentro de 15 minutos…