Un dÃa cualquiera las parejas formales dejaron de iniciarse con el clásico '¿Quieres ser mi novia?', porque ahora basta con actualizar el estatus de apareamiento con la frase 'en una relación'; un niño dejó de decirle a otro compañerito del parque '¿Quieres ser mi amigo?', porque ahora envÃa peticiones de amistad a extraños; hasta las madres dejaron de levantar la bocina del teléfono para espiar a sus rebeldes adolescentes, porque ahora el perfil de sus crÃas les revela más, mucho más. Todo cambió porque un dÃa cualquiera, nació Facebook.
Pero si ya otras redes sociales existÃan y cumplÃan la misma misión de romper fronteras, para que no existiera obstáculo en la divulgación de chismes, ¿por qué el A.C. y D.C. del calendario fue reemplazado por el A.F. y D.F. (antes y después de Facebook)? ¿Por qué el gigante de Palo Alto significó para sus competidores lo que la computadora hizo con la máquina de escribir, el mensaje de texto con el telegrama y la silicona con el relleno de algodón? Simple: no sólo provee una esplendida plataforma para el voyeurismo, sino que deja impune al acosador.

El humano llega a Facebook refunfuñando, porque el afán de no quedarse fuera de moda lo obligó a entrar y porque su primer paso social consiste en pedirle a sus mejores amigos que confirmen la amistad, pese a que se hablan casi a diario. Después, le toca añadir una foto que lo identifique, no tan mal como la de cualquier documento en su billetera pero tampoco tan exagerado como las fantasÃas de Photoshop. Y asÃ, en dos simples pasos se queda sin más nada qué hacer, preguntándose por qué la gente ha hecho tanta bulla con la dichosa paginita. Hasta que... un amigo confirma que sà es su amigo, y luego otro y otra y otro...
El vacÃo existencial es inundado por una vivaz sensación de amistad, especialmente en el momento que uno de sus compadres deja un mensaje de bienvenida, en un espacio que los gringos conocen como wall y los latinos como wol. Pero cuando el novato de Facebook busca propagar la misma buena energÃa en los otros perfiles, más temprano que tarde se topa con unas fotos de un paseo al que no lo invitaron, produciendo la siguiente explosión mental en un Macho:
Esto sà explica por qué, en un mismo fin de semana, a nadie le servÃa el móvil... Uy, hace tanto tiempo no sabÃa de Susana... ¡Y como le luce ese bikini a Susanita! ¿Quieres ser mi amiga y mostrarme más fotos de esa delicia de trasero?Aunque si el anterior álbum fue visto por una Hembra, asà se armarÃa en su cabeza:
¡Esto sà explica por qué en ese fin de semana, a nadie le servÃa el móvil! Uy, hace tanto tiempo no sabÃa de Susanita... ¿Y esa cinturita de dónde salió? ¿No te alcanzó el dinero para arreglarte también esas pantorrillas? ¿Quieres ser mi amiga y mostrarme más fotos de ese vestido de baño pasado de moda?Y de repente, afanado por encontrar más paseos ocultos, añade a todo el que haya transitado por su vida: Amigos del pasado, amigos del presente, compañeros del colegio ya calvos, rivales laborales, un amor platónico que se engordó y un nuevo amor platónico amiga de una amiga. Al tiempo, el jefe, el enemigo que antes era amigo, la suegra, la ex y la mamá lo añaden con su mismo objetivo.
Ese coctel inflamable de personajes logra que un mensaje que celebra el aniversario de bodas, sea interrumpido por un comentario tipo 'Nunca me contaste que eras casado'; logra que un joven que grita a los cuatro vientos el fin de su verano sexual, pueda obtener un incómodo me gusta de su mamá; logra que un contacto que es borrado, se obsesione por obtener la respuesta de por qué fue deportado al olvido social; hasta logra que una pareja en pocos minutos haga la travesÃa
en una relación-it's complicated-en una relación abierta-soltero-it's complicated-viudo.Ahora, todo lo anterior no es más que la conducta humana de siempre, llevada al imaginario virtual. Pero Facebook hizo que los protagonistas de la pelÃcula dejaran de ser unos novios desconocidos que se gritan en un café y que el resto de clientes espÃan de reojo, para ponerles el rostro de amigos. Además protegió a los chismosos de la misma forma que la policÃa hace con los testigos, cuando los pone detrás del vidrio reflejante de las pelÃculas: ven el show, sin que los descubran curioseando. Y asÃ, todo voyeur de esta enorme red de más de 700 millones de suscriptores disfruta, juzga y exagera los eventos ridÃculos de otros, pero se queja de la falta de privacidad de Facebook cuando los reflectores lo señalan.
Hasta una próxima verdad humanamente irracional, Amigos de lo Salvaje.
Lucano Divina Comandante en Jefe de Amigos de lo Salvaje-EASelvas de Sur América, agosto 11 de 2011
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