La congoja queda. Lo único palpable es que ella nos acompañará por mucho tiempo.
El asesinato de Syaoran es un evento muy triste y da mucha rabia. Simplemente ni hay confianza en la seguridad de llegar a casa por las noches, ni en los "amigos" que dicen acompañarte y peor, ni en si vale la pena pasarse la vida entera dedicándose a no vivirla como se quiere.
Es un cúmulo de muchas cosas.
Fuiste un ingenioso, perseverante, bienintencionado y por demás hábil rival. Al menos queda la alegrÃa, en el recuerdo, de habernos vuelto amigos por compartir a un mismo empleador...
Pero no fue suficiente, hay mucho que reconozco, hubiera querido compartir contigo.
Ya no estás. "Ya no hay Syaoran" las palabras de tu hermano me las quedo muy dentro...
Y hoy después del entierro de tus restos mortales...
¡Que Dios te tenga en su infinita gloria y misericordia!