"Chuy chuy chuy, que pollito... Chuy chuy chuy, crocantito... con su mágica receta y sabor sin igual... - lapsus - Pollos Chuy, calidad!"
Asà recuerdo una de las marcas de pollo frito cuya publicidad me afectó tanto en la infancia que, cada vez que viajo a la ciudad de Santa Cruz, no puedo evitar sufrir el antojo.
Pero no. Definitivamente esta es la última vez que piso una de sus sucursales. El arroz que acompaña las presas 1/4 del pollo frito es delicioso. Tiene pequeños pedazos de "cositas" y entre ellas trae champiñones. Sus papas fritas clásicas en cajita al estilo Burger King son frescas y crujientes. Los aderezos se sienten muy bien, la mayonesa no es muy grasosa y la mostaza se percibe a toda su potencia. La atención es muy diligente y esmerada. No solo que quien trae tu plato te atiende gentilmente usando una red para el cabello y una gorra, sirviendote la soda del combo en un vasito de plástico, sino que la limpieza es inmediata y los ambientes son muy frescos. La decoración blanca evoca el toque minimalista con el que empezó Hamburguesas Toby en La Paz y uno se siente cómodo y hasta hay Wi Fi libre de Cotas. Todo es genial.
Pero no vuelvo.
El pollo es malÃsimo. Seco. Demasiado freÃdo y poco crocante.
Es hasta... molesto ingerirlo. No lo recomiendo y me duele tener que expresarlo asà pero deseé tanto satisfacer una necesidad de un pollo mas sabroso que el de Pollos Copacabana que la decepción experimentada se disipa posteando esta información, como cuando uno lanza improperios después de golpearse fuertemente una parte del cuerpo.
*La crÃtica se aplica para las sucursales de la Cañoto, Avenida Bush y la Central cerca a la Plaza Principal de la ciudad.
Prometo fotos luego.
